LA ENCANTADORA DE NIÑOS



domingo, 7 de noviembre de 2010

Bucaneras y bucaneros

Hoy tengo el día nostálgico. De mi infancia, porque hablando de bucaneras me vino a la cabeza los bucaneros, y después el bony, el tigretón, la pantera rosa, y los phoskitos. Qué tiempos aquellos en donde no existía el concepto de pastelería industrial y en que mis piernas eran un par de palillos deseosos de rellenarse. Aunque la mermelada de los bonies nunca me gustó demasiado, le daba habitualmente al tigretón y a los phoskitos. Mi hermana se comía las panteras rosas porque ella siempre fue mucho más femenina y más amante del rosa. Ella tenía una afrodita "pechos fuera" y yo, con mi afición por el rojo, un Mazinger Z de casi un metro de altura, y adoración por los Dráculas (el helado de Frigo, no me malinterpretéis).

La segunda razón de mi nostalgia es que llevo tiempo buscando casa para comprar, pero pasan las semanas, no me decido y sigo de okupa. Así que posiblemente decida volver a compartir piso temporalmente; lo que me devuelve de un plumazo a la veintena y me anima a dedicarle más tiempo a la búsqueda. Lo malo, es que como todos los amigos están colocaos y tienen piso, no me va a quedar más remedio que compartir con desconocidas. ¿Alguna sugerencia para el abordaje?

miércoles, 3 de noviembre de 2010


Las reinas de los mares

En otras ocasiones he contado que me encantan las mujeres inmersas en mundos de hombres. Me da igual que sean raperas, fontaneras, toreras o aviadoras. Pero, sin duda, las que más atención me despiertan, como a otros tantos, es la historia de las mujeres en la piratería. Corsarias y bucaneras, vagabundas, aventureras, asesinas, defensoras de causas justas, o simplemente contrabandistas, todas ellas tuvieron que romper, que quebrantar con voluntad firme, la ley y las costumbres de su tiempo. Y tener un papel muy diferente al que sus países y su momento, les tenía destinado. También tuvieron, en muchos casos, que esconder su identidad y vestirse de hombres, no sólo por el estigma tradicional de llevar mujeres en los barcos, sino para protegerse. La más famosas, la más de las veces, llegaron a la piratería por la fuerza de las circunstancias y se convirtieron pronto en ágiles malvadas capaces de saquear puertos y barcos y hacerse con múltiples tesoros, y en algunos casos, con gran influencia. Algunas se casaron con otros piratas y sustituyeron a sus maridos liderando la acción en el mar. Se conoce algo sobre la historia de las dos mujeres piratas más famosas: Anne Bonney, casada con un corsario, y que tras su muerte conoció y se alió con Mary Read. Sus vidas se rodean de dos leyendas. El amor entre ellas y las veces que se libraron de la horca alegando su embarazo.

Pero quizás la historia más fascinante de todas es la de Ching Shih. En un burdel conoció a su marido, Cheng I, marino mercante y líder de una flota pirata, que antes de su muerte llegó a tener más de 400 barcos. Tras la muerte de este, a principios del siglo XIX, sustituyó a su marido al frente de la flota mostrando pronto grandes habilidades en el mando y en la batalla en el mar. Durante la década del XIX sus actos llegaron a poner en peligro al gobierno chino, decidido a terminar con la piratería en gran parte de sus aguas. Se casó con el hijo adoptivo de su marido y creó un código de conducta en su flota, un sistema muy jerárquico que exigía de una total obediencia. Su tropa llegó a tener 2000 barcos.

Su historia se conoce por el relato de Richard Glasspole, un oficial de la Compañía de Indias, que escribió un relato sobre Madam Ching durante su captura por la flota. Una versión de su vida y de sus aventuras aparece también en uno de los relatos de Historia Universal de la Infamia de Borges.

martes, 2 de noviembre de 2010


Una deuda jirafil

Desde hace días tengo un problema de configuración en mi email que me impide enviar ficheros adjuntos, especialmente los de imágenes. Pero son ya demasiados días sin cumplir mi promesa. Paseaba con K. por Barcelona cuando nos encontramos con esta pequeña y adorable criatura. ¿A quien os recuerda?


miércoles, 20 de octubre de 2010


Laberintos

En "Por Laberintos", se explora el laberinto como símbolo cultural y como construcción social a lo largo del tiempo. La fascinación que ha ejercido sobre los humanos reside en los dilemas que nos plantean. Son un símbolo expresivo de la dificultad que siempre acarrea tomar decisiones y la angustia que nos produce no encontrar el camino de vuelta, o el camino acertado que nos lleva al centro, al corazón de las cosas. Sin embargo, una de las cosas que más me gustó de la exposición es la sugerencia de que es la memoria la que nos permite rehacer, reconstruir el camino para llegar al centro, y para volver de él. Y esta frase, de un físico catalán, Jorge Wasenberg, "el cerebro se inventó para salir de casa, y la memoria para volver a ella".

martes, 12 de octubre de 2010


Museando
Aunque he cogido algunas nuevas adicciones obsesivas en los últimos tiempos, como mirar una y otra vez en el e-bay buscando relojes antiguos (sobre todo franceses y malteses que son mis favoritos), le contaba el otro día a K. que soy una adicta a los museos. Y esa adición no sólo se muestra en la larga lista de los que he visitado y visito (me paseo por las colecciones permanentes de vez en cuando, de los grandes y pequeños museos madrileños), sino en el tiempo que he llegado a estar en ellos, y en las veces que repito la visita. Mis récords los tienen la National Portrait Gallery de Londres en el que creo recordar que pasé 8 horas (desde que abrieron hasta que cerraron, y me pareció una auténtica afrenta a mi persona que el museo cerrase a una hora tan temprana como las 6 de la tarde) y el Asian Civilisations Museum de Singapur, en el que llegué a estar 9 horas entre bellos objetos originarios de las más conocidas y las más remotas áreas de Asia.
Pero el listado es enorme. Aquí algunos ejemplos, sin contar, por descontado e imposibles de abarcar, los italianos:

Metropolitan (7 horas)
Louvre (7 horas)
Tate Galley (7 horas)
Fundación Miró (5 horas)
Museo Arqueológico (6 horas)
Museo Romano de Mérida (6 horas)
National Gallery of Ireland (7 horas)
MilesGarden (6 horas)
Museo Guimet (7 horas)
Musée du Quai Branly (7horas)
Museo Nacional de Antropología, MX (7 horas)
Islamic Arts Museum (7 horas)
Vikingskipshuset (6 horas)
Art Gallery of Ontario (7 horas)
MOMA (7 horas)
Chillida Leku (5 horas)

Y no dejéis de ver la colección de arte de Filipinas del Museo Nacional de Antropología.

viernes, 24 de septiembre de 2010

Errante

Viajo pronto. De nuevo. Sólo unos días y esta vez cerca.
Y recuerdo lo que leí hace tres noches. "Viajar es un gesto de desesperación. Rozar por un momento, o por unos días todas esas vidas que nunca podré" y el alivio, la alegria a veces, de no haber sido esos otros.....

lunes, 6 de septiembre de 2010

Va por tí, señorita
Si supieras que estoy escribiendo un post sobre tí para decirte que nos veremos, te reirías con esa risa tuya, graciosa y entrecortada que nos flipaba a todos. La gente como tú, con ese ánimo y con esa actitud debería ganarle siempre a ese acompañante traicionero que es el cáncer. Pero no tuviste suerte, a pesar de tu fuerza y de tus ánimos. Ni nosotros, que viviremos sin tí, sin tus ojos, sin tu sonrisa, sin tus ganas de comerte el mundo.
Por eso, aunque se me saltan las lágrimas, lo mejor que puedo decirte es que me iré a comer un buen solomillo en tu honor, como solíamos hacer juntas, y a comprarme una de esas medias de rayas que llevábamos las dos, tan parecidas....
Antes o después nos veremos en el otro lado. Eres de lo mejor que he conocido y te querré siempre. Gracias por estar a mi lado y por enseñarme el valor del color verde:) Va por tí pequeña G.